Hay respiraciones efímeras y profundas, intensas e infinitas. Hay respiraciones que inhalan el alma y exhalan aire contaminado de amor. Respiraciones frenéticas y refrenadas. Compasadamente arrítmicas. Rítmicamente asindéticas. Hay respiraciones que no expulsan dióxido de carbono sino metáforas. Respiraciones que se besan en el eco de una habitación, que desnudan los complejos y los visten de placer. Que pasan de oxígeno a sutil vapor. Pusilánimes o excesivas. Respiraciones que curiosamente inspiran. Se olvidan del aire, inspiran esperanza, confianza. Sustitutivas de las palabras. Poéticas, literarias. Equivalentes a uno de los mejores recursos retóricos físicos.
Todas estas son vivir.
Después... está eso de tomar aire. Respirar.
La fuga-No solo respirar
"Y he vuelto a ser el idiota, que llama de madrugada
ResponderEliminarpara colgar sin decir nada, a esas horas no hay palabras
Y te maldigo en mis canciones (o en mis poemas), porque no me atrevo a la cara
y voy barriendo los rincones de mi alma".
Hay respiraciones poéticas y poemas que dejan sin respiración.