martes, 23 de diciembre de 2014

Una atmósfera de sentimientos cruzados

Hay respiraciones efímeras y profundas, intensas e infinitas. Hay respiraciones que inhalan el alma y exhalan aire contaminado de amor. Respiraciones frenéticas y refrenadas. Compasadamente arrítmicas. Rítmicamente asindéticas. Hay respiraciones que no expulsan dióxido de carbono sino metáforas. Respiraciones que se besan en el eco de una habitación, que desnudan los complejos y los visten de placer. Que pasan de oxígeno a sutil vapor. Pusilánimes o excesivas. Respiraciones que curiosamente inspiran. Se olvidan del aire, inspiran esperanza, confianza. Sustitutivas de las palabras. Poéticas, literarias. Equivalentes a uno de los mejores recursos retóricos físicos. 
Todas estas son vivir.
Después... está eso de tomar aire. Respirar.

 
La fuga-No solo respirar

1 comentario:

  1. "Y he vuelto a ser el idiota, que llama de madrugada
    para colgar sin decir nada, a esas horas no hay palabras
    Y te maldigo en mis canciones (o en mis poemas), porque no me atrevo a la cara
    y voy barriendo los rincones de mi alma".

    Hay respiraciones poéticas y poemas que dejan sin respiración.

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