martes, 30 de septiembre de 2014

El pájaro libre que tenía su nido en una jaula.

30 de Septiembre. 27 grados.

Sensación térmica: Domingo.

 
Me enfrento al espejo, que imita un atisbo
de mis ruinas
Me preparo para el abismo
con un poema de Salinas
 
Endulzó mis ojeras y provocó mil tormentas
llegó para cambiar insomnio por versos
Alcohol por excesos
destructivos, de amor hecho de incienso
 
Vino a vivir en condicional,
en futuro imperfecto.
A acabar conmigo,
a burlarse del tiempo.
 
La peor condena
es ser libre completamente
para el que tiene en la jaula
el complemento que le llena
 
Corazón suicida,
lo lamento...
Te espera tu bala en la celda.
Morirás preso.
 
¿Serás libre por haber decidido?
Has coronado el punto exacto: tu destino
Cuando solo hay una opción...
¿Es elección?
 
Mientras debaten razón y co|razón
Tú marcas la frontera
entre sujeto elidido
y -el- que ya se ha ido
 
Y yo, que me anclo a la trayectoria,
no sé si omitir tu nombre
que jamás de mi memoria
o eternizarte en un suspiro de tinta
 
Porque respiro sentimientos
y exhalo palabras.
Porque respiro sentimientos
y exhalo miradas.



lunes, 22 de septiembre de 2014

Partes que parten.

Somos partes de un todo, y todos somos parte de algo. Supongo.

 
A veces somos solamente partes aparte, trozos de nada. Todo añicos. Nada en orden.
¿Existe un orden? Fuera de sitio. O simplemente no hay sitio. O el sitio no es ese. Y nos hemos perdido. Y nos hemos encontrado al perdernos.
Hablaba de ti, pero también de nosotros mismos. 
 
Y ya se me ha escapado un "nosotros". Porque para hablar de desastres una segunda persona de plural no viene mal.
"Viene mal".  
¿Es que puede IR mal? Quizá si todo VA mal... Todo VUELVA bien.
Pero... ¿Todo lo que se va vuelve? Y... ¿Puede irse todo? Si yo soy una pieza de ese todo... Si ese todo es una pieza y se va... Entonces, ¿me voy con él o me quedo en pedazo de nada? 
 
Y así es como se construye un nosotros.
A base de todo y nada.
Con partes que parten y destrozan.
Déjame ser yo hasta donde empieces tú.
 
Déjame ser
libre,
pero vuela conmigo.

 
Frank Sinatra-Fly me to the moon
 

miércoles, 10 de septiembre de 2014

Magia y efectos especiales.

Todo el que ama se vuelve un gato.

Hacen falta al menos 7 vidas para atreverse a enamorarse.

 

 La Torre Eiffel, las fotografías, las canciones compartidas y las que llegan por casualidad, la inspiración que supones para mi poesía que nunca rima y que me susurres eso de que el Lunes cuesta y el Martes imposible sin tu voz.

 
 
 Todo eso son efectos secundarios.

Efectos especiales.
 
De ciencia ficción.
 
Porque el reto es querer de película
y que la felicidad dure más que dos horas los domigos en el sofá.
 
 
Izal-Magia y efectos especiales

martes, 2 de septiembre de 2014

En el cajón de las cosas pendientes.

Guardo en el cajón de las cosas pendientes un par de conciertos de Russian Red, Vetusta Morla y la confianza en mí misma.
 Hojas llenas de insomnio y polvo, sin terminar (no sé si le faltan palabras o más polvo). Hay también una partitura por componer. Hay una colección de atardeceres por completar, aunque nunca sean suficientes. Hay cuentas atrás y olvido. Olvido que necesitaré si caducan tus buenos días. A la izquierda hay un reloj parado y un poco de lluvia para que se lleve el tiempo.
En mi cajón de cosas pendientes está un Tiffany's en el que desayunar. No con diamantes, contigo. Están los cigarrillos que se fumó Audrey Hepburn en el rodaje de la película, que necesitaré cuando nos enfademos.
El cajón tiene miedos por superar y escenarios a los que no me subiré. Un piano de cola que tocaré cuando tu ausencia arrastre el eco de la soledad. Aunque sólo vayas a comprar el pan.
Guardo alguna meta. Se esconden París, Nueva York y Verona.
Las gotas de Chanel nº5 que se ponía Marilyn Monroe para dormir, que aún no se han deslizado por mi garganta.
Tiene también un agujero. Pero no pienso taparlo. Quizá me lleve al País de las maravillas.
Hay también un secreto por confesar: y es que me he acostumbrado a vivir más pendiente de ti que de mis cosas pendientes.