martes, 2 de septiembre de 2014

En el cajón de las cosas pendientes.

Guardo en el cajón de las cosas pendientes un par de conciertos de Russian Red, Vetusta Morla y la confianza en mí misma.
 Hojas llenas de insomnio y polvo, sin terminar (no sé si le faltan palabras o más polvo). Hay también una partitura por componer. Hay una colección de atardeceres por completar, aunque nunca sean suficientes. Hay cuentas atrás y olvido. Olvido que necesitaré si caducan tus buenos días. A la izquierda hay un reloj parado y un poco de lluvia para que se lleve el tiempo.
En mi cajón de cosas pendientes está un Tiffany's en el que desayunar. No con diamantes, contigo. Están los cigarrillos que se fumó Audrey Hepburn en el rodaje de la película, que necesitaré cuando nos enfademos.
El cajón tiene miedos por superar y escenarios a los que no me subiré. Un piano de cola que tocaré cuando tu ausencia arrastre el eco de la soledad. Aunque sólo vayas a comprar el pan.
Guardo alguna meta. Se esconden París, Nueva York y Verona.
Las gotas de Chanel nº5 que se ponía Marilyn Monroe para dormir, que aún no se han deslizado por mi garganta.
Tiene también un agujero. Pero no pienso taparlo. Quizá me lleve al País de las maravillas.
Hay también un secreto por confesar: y es que me he acostumbrado a vivir más pendiente de ti que de mis cosas pendientes.

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