martes, 25 de noviembre de 2014

Paréntesis

Mi cabeza es el cementerio de mis propias, ficticias pero verdaderas, ilusiones.
La realidad fue el detonante. Lo que no somos capaces de imaginar: eso es la realidad. Que golpea. Inasumible.
Aceptamos el amor que creemos merecer. O creemos que no merecemos el amor que nos acepta. O que aceptar el amor no merece la pena. O que es inaceptable que no merezcamos más amor. ¿Merecemos ser aceptados por él? ¿Merece la pena aceptar que creemos en el amor?
En cualquier caso, ¿quién se atreve a negar su existencia?
Mi perdición. La religión del ateo. Pero entonces llega la ciencia y ¡no! No creo en las leyes físicas porque en su cama de noche se me olvida la gravedad. Todo tipo de gravedad que alcanzo a entender. Aunque la gravedad no se entiende. Se siente. Supongo. ¿Es contradictorio? Vuelas al sentir, despegándote de las teorías. No, no es contradictorio. Es un desafío... ¿Quién es el valiente o el cobarde?
Su sonrisa al verme pone a prueba la física. Huye a cualquier enunciado universal. Pero los hoyuelos que se le forman son comillas que encierran su felicidad y configuran la cita. Y abarca un universo. Tal vez sí sea un enunciado universal. Ningún escéptico puede negarlo.
Me hizo creer. No en religiones o normas, ¡no! En mí misma y una primera persona de plural y ahora qué. Ahora qué. Y después qué. Y mañana qué. Había olvidado lo que era una rutina. Lo había olvidado. No recordaba qué era el dolor y esas cosas de mortales. Lo había olvidado todo por completo y ahora estoy incompleta.
Ahora, eso.
Y mañana, ¿qué?
Y qué pasa con ayer...
Y si me rompo, ¿qué trozo elijo de mí? ¿Qué desecho del corazón deshecho? Si nada vale. Nada vale y todo cuesta. Todo cuesta. Todo cuestas. Todo a cuestas.
Y entonces... qué.
Entonces nada.
*Fin*
Pero continúa.
Punto...
...Y aparte.
Al menos de momento.

Supersubmarina- pequeña de las dudas infinitas
 

sábado, 22 de noviembre de 2014

La octava maravilla jamás declarada.

Construiremos recuerdos a base de proyectos 

no llevados a cabo de algo que saldría bien. 

Saldría bien. 

Destruiremos la posible felicidad igual que a un viejo monumento que ya nadie fotografía, olvidado. 
 La octava maravilla jamás declarada. Porque... ¿Quién hace declaraciones? Es ridículo ser un Romeo y motivo de alabanza ser un torero.
 Nos convertiremos en un bar de carretera. 
De alguna carretera intransitada con miles de direcciones, a la cual le falta un único sentido: el del ridículo.
 En un frustrado rascacielos obligado a conformarse con las nubes y a recibir de lleno la lluvia.
 En un libro único, escrito en un idioma que nadie comprende.
 Nos transformaremos en un museo de arte contemporánea que deseó ser creada en otra época.
 Una orquesta para ciegos. Quizá la paradoja sería decir para sordos; es que no es que no escuchen la música, simplemente no ven que les habla. 
 [...]
 Y así seremos mil y una cosas más,
 reales y ficticias.

Pero no, no "seremos".

Seré.

Y serás.



A veces.



Sé que a veces me convierto en el muro de Berlín en la década de los 70,
sé que a veces soy todo coraza
sé que a veces te hartas de mis "nada" a tus "¿qué pasa?"
sé que a veces soy un soldado que no cesa
sé que a veces soy un pájaro que no canta
sé que a veces soy un alma que quiere gritar. Y calla.
y al final estalla, y se vuelve K-47 que dispara...

Sé que a veces puedo parecer lo que aparento,
sé que a veces no es ni la mitad de lo de dentro
sé que a veces no te miro
que sepas que es porque mis ojos son puro lamento,
sé que otras veces te inoculan delirio
y que a ti te gusta, aunque no debas admitirlo.

Sé que a veces te molesta si me río.
cuando se supone que en mi mundo reina el frío,
Lo sé y sé que a veces lo hago, la idea es suavizar el precipicio.
O mostrar falsa indiferencia.
Sé que a veces pierdo la cabeza
Sé que a veces muere la inocencia
y actúo a conciencia.
Sé que a veces no tengo razones,
sé que a veces no tengo paciencia.

Sé que a veces voy,
sabes que tal vez quiero que vengas.
Sé que no soy todo lo que doy
ni digo todo lo que soy
sé que eres más de lo que dices
y muy pocas veces descubres tus matices.
Sé, sabemos, que somos aprendices
que es un juego peligroso y no solo a veces
terminaremos con cicatrices.

Sé que a veces soy cristal que no transparenta
y un meteorólogo que no avisa de la tormenta
sé que a veces odio la verdad
y deseo que mientas.
Sé que a veces traiciono tus principios
hablando de finales cercanos
sé que quieres que sean lejanos
y tú que yo detesto que existan. 

Que para mí ciertos imposibles
a veces son falsos fusiles
letales dosis de algún placentero veneno
Sé que a veces te oculto lo que siento.
Y que mil veces vuelvo a tu terreno
Perdóname, pero no te diré que lo siento.

Me cuesta menos un te quiero
y, paradójicamente, me vale más.

Pero... que sepas y sé que eso no es solo a veces.

 Ludovico Einaudi-Walk
https://www.youtube.com/watch?v=p-ca1ocriv0 



lunes, 10 de noviembre de 2014

El hilo por el que pendemos, la cuerda de una libre cometa.

Si tengo que numerar mis poesías...
Primero el número de tu calle
luego el de tu piso
y finalmente contaré los días,
contaré tus lunares,
contaré cada noche que el miedo me arrastre.
Permíteme el aviso:
me convertiré en sastre
de nidos de pájaros vacíos.

Nidos vacíos
porque sus pájaros no quieren regresar...
¡Estarán siempre de viaje!
conjugando algún otro verbo que volar,
conjugando verbos imposibles
que no se han inventado para amar.
Averiguando dónde se hallan los límites
que nunca los detendrán.

Las reglas están hechas con el mismo principio que el corazón
-o lo que quiera que sea con lo que amemos-:
para romperse
por una razón,
por lo que creemos
Dejarse llevar
lleva a dejarse...
La piel.

Y cuando de un hilo empecemos a pender
sacaré fuerzas para tejer
o colgar nuestras fotos de él:
una secuencia imcompleta.
Y veremos ligeros los sueños rotos,
la cuerda de una cometa
indomable
y serán por fin los miedos de otros.






Porque el cielo no es el límite, es la meta.






domingo, 9 de noviembre de 2014

Morirse de sueño(s).

Te planto cara
en forma de rosa marchita.
Eres el mar de las causas perdidas:
el que defiende que se puede saltar de rodillas,
morirse de sueño(s)
y querer a hurtadillas.
 
No anhelo respuestas a mis porqués,
necesito dosis de esas de "¿Por qué no?"
y si sale mal...
Al menos sale de dentro.
 
Y, ¿qué pasa cuando lo que nos sale de dentro
permanece dentro?
¿Qué pasa?
Pasa el tiempo...
un reflejo del viento:
siempre en contra.
 
Suponiendo que sale, que se va
¿A dónde?
Puede que dirección destino 
de las nubes blancas.
Entonces volverá.
 
Porque una nube blanca
no es más que una tregua temporal,
una paz que anticipa
una guerra natural.
 
A estas alturas no me preocupa la guerra.
Puede que ni ella exista,
ni yo sea real
desde aquí, desde lo alto...
Solo aprecio las vistas.
 
El cielo despejado,
escenario de mi vida...
Pendiente de una tormenta
que propicie la caída.
 
Sin embargo la atmósfera del nosotros
es de helio.
Estoy tan contaminada
que llegaré a desintegrarme en el espacio
que nos demos.
 
El problema de unas alas imaginarias
no es en verdad no poseerlas
es no poder cortarlas
porque son tus venas.
 
Ludovico Einaudi-Nuvole bianche