La realidad fue el detonante. Lo que no somos capaces de imaginar: eso es la realidad. Que golpea. Inasumible.
Aceptamos el amor que creemos merecer. O creemos que no merecemos el amor que nos acepta. O que aceptar el amor no merece la pena. O que es inaceptable que no merezcamos más amor. ¿Merecemos ser aceptados por él? ¿Merece la pena aceptar que creemos en el amor?
En cualquier caso, ¿quién se atreve a negar su existencia?
Mi perdición. La religión del ateo. Pero entonces llega la ciencia y ¡no! No creo en las leyes físicas porque
Su sonrisa al verme pone a prueba la física. Huye a cualquier enunciado universal. Pero los hoyuelos que se le forman son comillas que encierran su felicidad y configuran la cita. Y abarca un universo. Tal vez sí sea un enunciado universal. Ningún escéptico puede negarlo.
Me hizo creer. No en religiones o normas, ¡no! En mí misma y una primera persona de plural y ahora qué. Ahora qué. Y después qué. Y mañana qué. Había olvidado lo que era una rutina. Lo había olvidado. No recordaba qué era el dolor y esas cosas de mortales. Lo había olvidado todo por completo y ahora estoy incompleta.
Ahora, eso.
Y mañana, ¿qué?
Y qué pasa con ayer...
Y si me rompo, ¿qué trozo elijo de mí? ¿Qué desecho del corazón deshecho? Si nada vale. Nada vale y todo cuesta. Todo cuesta. Todo cuestas. Todo a cuestas.
Y entonces... qué.
Entonces nada.
*Fin*
Pero continúa.
Punto...
...Y aparte.
Al menos de momento.
Supersubmarina- pequeña de las dudas infinitas
Me parece impresionante cómo escribes. Sublime. A carne viva. Puro. Me recuerdas a las partes de mí misma que más me cuestan de entender pero que a la vez, más me fascinan.
ResponderEliminarDe verdad, maravilloso.
Tal vez esas partes de ti sean las que te diferencien del resto... Yo creo que no hay que entenderlo, hay que expresarlo :)
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