sábado, 30 de agosto de 2014

Un par de ojalás.

Espero que no llegue el día en el que las mariposas tengan que cambiar maravillas naturales por espacios grises construidos con máquinas y odio. Espero que nunca desaparezca el color verde ni las flores y no tengan que deambular por asfalto seco. Que no naufraguen en ciudades en las que el aire duele. Que no mueran en aceras en las que se camuflarán con los restos de algún cigarrillo consumido y pisado.
Consumido como el mundo y los corazones.





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