No persigo el blanco o negro. Vivo en la tierra donde el cielo es siempre gris y me he acostumbrado a la lluvia. Así que no necesito el blanco, ni tampoco el negro. Sí o no. Me vale un quizás, aunque venga cargado de nubes.
Un "no" quiebra el tiempo, un "sí" lo hace vulnerable.
Pero hablemos del quizás.
En lo que dura ese quizás... Puedo componer una canción, o arruinar una que te guste en el piano. Puedo llenar y vaciar mi papelera de poemas de madrugada. Puede llenarse la luna mientras yo te pago mis deudas regalándole a ella las noches que te pertenecen. Tienen tiempo de morirse 114 estrellas para que, con suerte, su rastro pase algún día por encima y pueda cumplir tus deseos. Puede llegar el invierno. Definitivamente puedo cagarla... Pero un quizás es la oportunidad de convencerte de que te quedes bajo mi cielo gris y mis sábanas blancas. Que así solo falta el negro de tus pupilas y que le den a las respuestas pues me habrás cambiado ya todas las preguntas al mirarme. Y no me importa que me odies de vez en cuando por quedarme dormida a todas horas o cantar jodidamente mal y alto, pues imitando a Sabina, te digo que...
Prefiero la guerra contigo al invierno sin ti.
Prefiero la guerra contigo al invierno sin ti.
No hay comentarios:
Publicar un comentario