Cobarde el que decide terminar con la excusa de que se acabó la magia y no se atreve a confesar que la magia ya no causa efecto.
Un viejo whiskey.
De tanto beberse se volvió rutina y ya no emborracha.
¿Acaso deja de ser alcohol?
Llegará Diciembre y con este otro niño pequeño dispuesto a escribir su carta a los Reyes. Y aquel adulto que un día sintió odio por la Navidad recorrerá todos los centros comerciales para encontrar el juguete que ese niño desea.
Y es que la magia es equiparable a la materia: ni se crea ni se destruye, solo se transforma. Hoy la ves en una risa y mañana se te escapa indecisa hasta unas caderas temblorosas. Pero esa risa envolverá a otro imbécil, y esas caderas derrumbarán a un enamorado. No termina. Simplemente baila por la noche con cada miembro de la lista de invitados por accidente al escenario de la vida.
Magia es leerte. Emborracharse de tus palabras.
ResponderEliminarSiempre y cuando en tus resacas escribas de nuevo para leerte genial :)
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