NO me sorprende que esto se haya convertido en un ceder el uno al otro la caja de Pandora.
Jugar a pasar el turno de desatar el caos, en lugar de ceder las ganas y el tiempo.
NO quiero oír nuestra canción y sentirme como cuando suena una melodía que funcionó de despertador.
Es como si estuviera enamorada de las balas, y aunque quiera suicidarme no puedo, pues es una noche oscura de verano, sin el brillo del metal frío.
Metal frío, el material de su mirada en esos días en que todo va mal.
Dejo que dispare...
Y aunque mi alma sea de poeta (un cruel intento), mi corazón es adicto a las balas.
¿Es peor el alcohol o el alcohólico?
Supongo que, entonces, no me afecta eso de "de los versos a las balas" .
Quiero saber qué es más eterno.
Hasta qué punto es metáfora.
Un verso y/o una bala.
En cualquier caso,
tengo munición.
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